La sociedad moderna se inicia con
la Revolución industrial producida a lo largo de los siglos VIII y XIX. La
industria se convierte en el motor de la actividad económica y las herramientas
artesanales son sustituidas por las máquinas (máquina de vapor, máquinas
eléctricas, etc), nuevas tecnologías que modifican profundamente los sistemas de
producción y comunicación.
Se inicia la secuencia progreso
tecnológico => desarrollo económico => bienestar social, tal como economistas y
científicos sociales han confirmado (Parejo, 1997). Un gran cambio se produce
también a nivel social, la burguesía se consolida como la clase social
hegemónica, comprometida con la financiación de los nuevos procesos
tecnológicos, mientras surge con fuerza como clase social el proletariado.